Benedicto XVI beatificará a 53 mártires de la guerra civil española

 

 

Para más información la obra conjunta "El Cayado Roto, Narciso Estenaga, Obispo de Ciudad Real"

Editorial Biblioteca Autores Cristianos (B.A.C.)
Precio:19 €
ISBN: 8479147385

de Don José Jimeno Coronado (Director del Archivo Diocesano) y

Don Francisco M. Jiménez Gómez (Párroco de Fernán Caballero y profesor de Historia de la Filosofía e Historia de la Iglesia en el Seminario Diocesano de Ciudad Real)

(VERITAS, 28/04/2006) El Santo Padre, durante una audiencia privada con el cardenal José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, promulgó el decreto de martirio de 53 españoles durante la persecución religiosa española de 1936. Además el Papa pronunció el decreto de milagro para la beatificación del agustino Mariano de la Mata Aparicio y de la Fundadora de las Hermanas Mercedarias Misioneras Margarita María López de Maturana.

Dos obispos encabezan la lista de los nuevos mártires, el obispo de Ciudad Real y el de Cuenca, 14 sacerdotes diocesanos de Cruz de Barcience, 15 Carmelitas Descalzos muertos en Toledo, 7 Hermanos menores de la Orden Franciscana muertos en Azuaya y 4 religiosos del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Pías muertos en Boca de Congosto.

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 28 abril 2006 (ZENIT.org).- Cincuenta y tres mártires asesinados en la persecución religiosa, que tuvo lugar durante la Guerra Civil española de los años treinta del siglo pasado, pronto serán beatificados.

Benedicto XVI aprobó este viernes los decretos que reconocen sus martirios, abriendo el camino para que sean elevados a los altares. En caso de martirio, no se requiere el reconocimiento de un milagro atribuido a la intercesión del siervo de Dios para que pueda ser beatificado.

Entre los futuros beatos se encuentra monseñor Cruz Laplana y Laguna, obispo de Cuenca, nacido el 3 de mayo de 1875 en Plan de Aragón y fallecido entre el 7 y el 8 de agosto de 1936 en Cuenca. Junto a él, en esa misma fecha, fue asesinado el sacerdote diocesano Fernando Español Berdié, nacido el 11 de octubre de 1875 en Anciles.

Otro decreto reconoce el martirio de monseñor Narciso Estégana Echevarría, obispo de Ciudad Real, nacido en Logroño el 29 de octubre de 1882 y asesinado el 22 de agosto de 1936 en Ciudad Real, así como de otros diez compañeros mártires que fueron asesinados «por odio a la fe», en ese mismo día.

El sacerdote Liberio González Nombela, nacido el 30 de diciembre de 1896 en Santa Ana de Pusa y asesinado el 18 de agosto de 1936 en Cruz de Barcience, y otros doce compañeros mártires, conforman otro grupo al que hace referencia otro decreto de martirio.

Entre los futuros beatos mártires hay 16 carmelitas descalzos, encabezados por Eusebio del Niño Jesús, nombre que tomó Ovidio Ferández Arenillas, sacerdote profeso de esa Orden, nacido el 21 de febrero de 1888 en Castilfale y asesinado el 22 de julio de 1936 en Toledo.

Otros de los mártires son siete franciscanos de la Orden de los Frailes Menores, encabezados por Félix Echevarría Gorostiaga, sacerdote, nacido el 15 de julio de 1893 en Ceánuri y fallecido el 21 de septiembre de 1936 en Azuaya.

La lista de los nuevos mártires oficialmente reconocidos por el Papa concluye con cuatro Hermanos de las Escuelas Cristianas, encabezados por Teodosio Rafael, nombre que adoptó Diodoro López Hernández, religioso nacido el 27 de octubre de 1898 en Salgüero de Jarros y muerto entre el 6 y 7 de agosto de 1936 en Boca del Congosto.

Además, de los mártires el Papa ha aprobado dos decretos de reconocimiento de milagros de dos futuros beatos españoles: Margarita María López de Maturana, fundadora del Instituto de Mercedarias Misioneras de Bérriz, nacida el 25 de julio de 1884 en Bilbao y fallecida el 23 de julio de 1934 en San Sebastián; y el sacerdote Mariano de la Mata Aparicio, de la orden de San Agustín, nacido el 31 de diciembre de 1905 en La Puebla de Valdavia y fallecido el 5 de abril de 1983 en Sao Paulo (Brasil).