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De la marioneta, el niño y el Grupo de Animación Misionera de la Parroquia de San Pedro de Ciudad Real |
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Cachivaches, ceniceros, jarrones, cuadros de pintura naïf... Todo expuesto sobre mesas en los jardines de San Pedro. Un cartel pegado con celo en una farola menciona las palabras Rastrillo Solidario, Grupo de Animación Misionera. Gente; pero solo en cantidad a la entrada y salida de las misas dominicales. Cosas interesantes y desechos; cosas que valen la pena, y restos que no demasiado; cosas nuevas y cosas viejas; cosas donadas por la gente de la parroquia días antes, y cosas de rastrillos anteriores. ¿Para qué? Recaudar fondos para construir una clínica rural en República Dominicana. Podría haber sido para realizar otra clínica rural en el Chad, o para comprar material escolar en Guatemala, o para becas en Zambia... Esta vez es para dicha clínica.
Entre todas las cosas, la vio. Estaba sujeta por los hilos sobre la mesa, andando; cojeando, más bien. Como muñeco era un poco pasado de moda. Se podía calificar como una marioneta de trapo clásica, con sus hilos, su traje incluso algo polvoriento, su cruceta de madera para hacerla caminar, diría con garbo, pero depende de quien la maneje. El que lo estaba haciendo, desde luego no. Él lo podía hacer mejor. La marioneta estaba guardada desde hacía mucho tiempo. Se había sacado en otros rastrillos, pero nadie la había adquirido. No podría precisar cuanto tiempo llevaba almacenada, pero seguro que databa de las primeras épocas del Grupo. El Grupo empezó a funcionar allá por el año 1990, con 15 personas. La mayoría de ellas venían de postconfirmación y decidieron integrarse en una actividad nueva para hacer cosas diferentes a las que hasta el momento habían realizado, constituyéndose bajo el nombre de Grupo de Animación Misionera. Por aquellos entonces se hicieron muchas dinámicas formativas, se iba a colaborar con la gente del Psiquiátrico, la Casa Cuna, ancianos,... En un descuido, el niño cogió la marioneta y la puso a caminar alejándose cierta distancia. Sin duda él lo hacía mejor que ningún otro. Había burlado, además, la vigilancia de los dependientes. Éstos eran los miembros del Grupo y algunos jóvenes de confirmación que colaboraban en la realización del rastrillo, puesto que se les había ofrecido esta posibilidad para que tomasen contacto con el resto de personas y movimientos de la Parroquia. La gente del Grupo era variopinta, aunque en su mayoría no era la misma que empezó. Según ha ido pasando el tiempo se han ido incluyendo otras personas por amistad con otros miembros, o que ya colaboraban en la parroquia y se acercaron al mismo. Es curioso, además, que nunca se ha dependido de forma absoluto de un sacerdote en concreto, sino que a lo largo de todo este tiempo, han pasado cuatro formadores que han dejado su impronta, como también en su medida cada persona que ha pasado por el grupo; cada uno con sus propias características, necesarias todas, insustituibles todas, e imposibles de reunir todas ellas conjuntamente en una sola personalidad; cada uno con sus tiempos, su ritmo, sus prioridades; cada uno con sus manías... En esto, el padre del niño se da cuenta de que su hijo se ha evadido con la marioneta, y decide adquirirla. Sin pensarlo pregunta el precio y procede a abonarlo sin dejar ni rechistar al vendedor. No va a servir de nada la formación llevada a cabo por el grupo, habiendo estudiado la encíclica Redemptoris Missio; ni va a servir tampoco tener miembros del mismo colaborando en la liturgia de la Parroquia; ni siquiera van a servir las experiencias comentadas y escuchadas en los diversos contactos con misioneros cuando vienen a España, o por correo cuando están allí. Absolutamente ninguna utilidad en este caso va a tener la Asociación que se ha constituido para tener presencia en la sociedad y ante las instituciones civiles; ni la experiencia con los proyectos desarrollados, desde la compra de coches para misiones, pasando por las clínicas realizadas, las becas, la compra de material escolar, el burro que se adquirió en el primer proyecto que se acometió... Ni siquiera va a ser útil haber organizado talleres de información juvenil sobre temas como la deuda externa, el medio ambiente, la educación en el tercer mundo; todo ello destinado fundamentalmente a los grupos de confirmación. Si al menos estuviera Ángel, que ahora está en el Seminario, y tiene más mano izquierda para estas cosas... Pero no. Nada de esto sirve. Nada de esto es útil. El Grupo ha pasado por dificultades, refundaciones, momentos en los que ha habido que parar y replantearse cosas, falta de compromiso, de entusiasmo... Lo cierto es que hasta ahora se ha podido salir adelante. Un pilar importante con el que se ha contado es la oración, que una vez al mes prepara el Grupo para toda la parroquia los jueves por la tarde. Esperemos que esta vez también sirva. Dios proveerá. En fin, después de que la marioneta ha estado años y años sin que nadie la mire, a ver ahora quién le explica a la señora que ha ido a buscar el dinero para regalársela a su nieta que al niño he ha gustado mucho y que el padre se la ha comprado, y que era una pena decirle al chico que ya estaba vendida. Esperemos que lo entienda.
Post data: Después de todo, la señora en cuestión se llevó otra muñeca más pequeña que también había en el Rastrillo y alguna cosa más. |
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