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Nací en 1956, el día que comienza la primavera, en una
familia de clase media de Miguelturra (C-R). Mi infancia y adolescencia
se desarrolló en un ambiente de familia numerosa de seis hermanos,
conmigo, siendo yo la más pequeña. De familia con medios para darnos
unos estudios; de familia religiosa en la que conocí a Dios de forma
simple, sencilla. Influenciando por la época, recibí un Dios que
trascendía nuestra existencia, pero cuya presencia quedaba alejada de
la realidad social, económica; y , por otro lado, un Dios legislador,
un Dios de las normas, los ritos, más que un Dios del Amor al hombre y
del perdón. También los valores de la austeridad, la honradez de no
"pisar" al de al lado, fueron mamadas en estas etapas de mi
vida con el ejemplo de mis padres, Lucas y María, y mi tía Bienvenida.
En la parroquia participaba de la catequesis y de algún que otro grupo
que urgía de reflexión de la Palabra.
Entre Ciudad Real y Madrid adquirí la formación universitaria sobre
Lengua Española (Filología Hispánica). Fueron años muy importantes
en mi vida personal y de fe, pues durante ese tiempo no sólo adquirí
unos conocimientos específicos sobre esa materia, sino que participé
en el barrio madrileño donde vivía, de las actividades de una
parroquia que amplió mi visión de Iglesia. Esta Parroquia estaba
llevada por una congregación misionera: Misioneros del Espíritu Santo.
Fui consciente de valores positivos en ambientes alejados de la Iglesia
y me relacioné y conocí personas, compañeros y compañeras, que me
cuestionaban la postura de la Iglesia en aquel momento, e incluso la
existencia de Dios. Esto último me supuso buscar razones que
justificaran lo que hasta entonces creía y defendía sobre Dios y en
comunidad, la iglesia, y trajo una crisis de fe, pues Dios e Iglesia lo
había aceptado sin más. Tras este periodo de alejamiento, más de la Iglesia que de Dios, comencé a conocer y vivir un
Dios que daba sentido
a mi existencia, que podía disfrutar de Él no sólo después de mi
muerte, sino en mi estancia en la tierra, y que esto acontecería si
tenía en cuenta, amaba al prójimo (= próximo), al hermano, de modo
especial a los carentes, a los empobrecidos. Casi al mismo tiempo, fue
surgiendo en mí la decisión de compartir unos años con los más
empobrecidos que se encuentran en los países del sur. En la madurez de
de mi fe, y en esa decisión, contribuyó de forma especial la HOAC
(Hermandad Obrera de Acción Católica), que me aportó un Dios cercano
a la realidad socio-política de los hombres y el compromiso de
transformarla; y sacerdotes y seglares que habían estado en Misiones y
que conocí a través de la Delegación de Misiones.
Fue en el año 1990 cuando participé en las jornadas de formación
misionera en la Asociación de misioneros seglares, OCASHA-CCS (Obra de
Cooperación Apostólica Seglar Hispanoamericana-Cristianos con el Sur),
pero decidí esperar un año más para tener claridad sobre esa
decisión. En el 1992, cuando la decisión de ir de misiones ya la
tenía tomada, aprobé en junio las oposiciones de Enseñanza Media. Mi
familia se alegró más por lo que eso suponía, en principio, de que
no me iría lejos y a pasar "calamidades".
Después de los años necesarios para poder pedir excedencia, mi
madre y tía con quienes vivía, eran mayores lo que hizo replantearme
mi salida en ese momento. En el tiempo de espera formé parte y colaboré
con el grupo Opción Sur de la Delegación de Misiones de Ciudad Real cuyo
objetivo principal era acompañar, incentivar o crear Grupos de
Animación Misionera (GAM) en la Diócesis (Grupo de Misiones de San
Pedro, os acordaréis de los encuentros, campamentos...). Fui
entusiasmándome más por la Misión "ad Gentes" y
reflexionando con más profundidad la corresponsabilidad de todos los
cristianos de participar en la Misión (Misión "in gentes"
y/o Misión "ad Gentes").
Tras la partida de mi madre y tía para la morada que Dios nos tiene
preparada, vine para acá, Brasil. De septiembre a diciembre de 2002,
realicé el curso de Formación Misionera que se imparte en Madrid en la
Escuela de Misionología y del que OCASHA forma parte con otras
asociaciones, congregaciones religiosas, así como sacerdotes diocesanos.
En esos meses también convivimos y nos conocimos en OCASHA los que
queríamos salir para el siguiente año, y estudiamos los proyectos que
eran prioritarios para ser atendidos. Yo formé equipo con Ana Cabria
para continuar un proyecto que ya ella, con otros dos compañeros, habían
iniciado tres años atrás. A los ocho meses de estar en Brasil el
equipo aumentó con un miembro más, Pedro, que renovó también el
compromiso.
Para mí,
este es el primer año de llegada, a partir de marzo de 2003. Además
de la adaptación al clima, bichitos, comidas, costumbres, lengua, que
no se ha hecho difícil, a excepción de la lengua, pero ya voy entendiendo
y me van entendiendo mejor. Lo primero fue ir visitando, para conocer y acompañar
con la reflexión de la Palabra de Dios, los municipios y comunidades a
atender; y participar de cursos, encuentros de la COPT (Comisión
Pastoral de la Tierra), de Cáritas, de Encuentros de Agricultores...
que ampliaron la realidad que estaba conociendo. Antes de hablaros de
nuestros trabajo aquí voy a presentaros el lugar, las gentes, su
cultura, su forma de vida.

El municipio de Santa Rosa está
situado en
uno de los estados más deprimidos de Brasil, Piavi, en el Nordeste
brasileño. La población es, en un 90%, de raza negra, descendientes de
los esclavos traídos de África por los portugueses. Son gentes
hospitalarias, acogedoras, con gran capacidad para el sufrimiento y, al
mismo tiempo, con la sonrisa en el rostro. Su mentalidad es de sumisión
al poderoso (político, fazandeiro), no cree en un igual, solo en el
superior. Debido a la pobreza que viven son personas alienadas,
manipuladas a un partido político. No tienen espíritu de
asociacionismo. Su religiosidad es popular, con escaso compromiso y
preparación, pero muchas veces me sorprende su "sabiduría" y
me avergüenzo de la fe que tienen en comparación con la mía si
miramos la situación de escasez en que viven. El analfabetismo es
elevado, la atención médica se limita a unas horas en tres días por
semana. La emigración a las grandes ciudades, Sao Paulo, Brasilia, es
alta, quedando los hijos al cuidado de los abuelos. La situación de
escasez se convierte en pobreza y miseria en casi todos los barrios y en
muchas de sus comunidades. Un 99 por ciento trabaja en el campo, no en
tierras propias porque no las tienen, sino en tierras ajenas y en
arriendo. Tienen que pagar en especies, (suele ser la mitad de lo que
hayan recogido), no disponiendo de ningún otro ingreso, porque no hay
industrias, ni la posibilidad de otros trabajos.
Esta realidad socio-económica provoca la pobreza y miseria. La
Reforma Agraria, tan esperada, no acaba de llegar, aunque hay la esperanza
de que Lula la inicie y avance por ser la solución para muchos millones
de personas. Tierra hay para dar y tomar, pero improductiva y
está en manos de
fazendeiros, latifundistas, que en muchos casos las adquirieron
ilegalmente, ocupándolas sin tener título de propiedad. La tierra es
rica y con agua en el subsuelo, pero, por un lado, los propietarios no
dejan plantar nada más que producto de corta duración y, por otro
lado, la necesidad de plantar siempre lo mismo: arroz, maiz, y frijol,
que es el sustento de su alimentación. Esto impide que sean valoradas
otras potencialidades y que se busquen alternativas que les podrían
ayudar a subir algo la renta y salir de la miseria.

El proyecto en el que colaboramos es de Pastoral. Nuestro trabajo
consiste en iniciar la parroquia de Santa Rosa de Lima que comprende
cuatro municipios: Santa Rosa, Cajazeiras, Tanque y Arraial con sus sesenta comunidades. A principios de febrero nos programamos con el nuevo
padre Gildario. Después de un análisis de la realidad y del
horizonte-línea que queríamos para esta nueva parroquia, estudiamos las
pastorales que serían prioritarias en esa realidad que habéis conocido
un poquito.
No coincidimos en las prioridades, pues, para el padre, es prioritaria
la pastoral de la Liturgia y el diezmo y, para nosotros, es la Pastoral
social y la creación de grupos cristianos comprometidos que reflexionen
sobre la vida de la comunidad a partir de la Palabra de Dios. Nuestro
acuerdo fue el de respeto mutuo.
Os comento nuestro trabajo en algunas de las cuatro pastorales que
llevamos Pedro y yo porque Ana está trabajando con la CPT (Comisión
Pastoral de la Tierra). En la Pastoral de la Criança el trabajo es más
de acompañamiento, asesoramiento, pues las líderes están asumiendo el
trabajo del día a día. Esta pastoral tan importante para conseguir que
la desnutrición de los niños disminuya, precisa el acompañamiento a
las líderes para que adopten no solo una postura asistencialista,
necesaria en determinados casos y momentos, sino también reivindicativa
con la política local, cuyo actuar en muchas ocasiones es corrupta
porque no dan a conocer a toda la población los recursos que tienen como
ciudadanos. En cuanto a la Pastoral de la Catequesis está centrada este
año en la formación bíblica y didáctica de las catequistas. El
objetivo de la Pastoral de la Juventud es posibilitar alternativas de
formación cultural que aumente su crecimiento humano y favorecer el
descubrimiento de la propuesta libertadora de Jesús enraizándola con
la realidad de los jóvenes para que vayan asumiendo el compromiso de
transformación de la misma. Por la realidad socioeconómica que viven
estas gentes, y que habéis conocido un poquito y por la presencia en el
gobierno del PT (Partido de los trabajadores), consideramos que es
un buen momento para la búsqueda de alternativas a la agricultura de
subsistencia existente como es la agricultura familiar: huerta
comunitaria, miel, criar gallinas, cabras, ...) porque algunos programas
del actual gobierno van por ahí pero la desinformación es alta lo que
hace que sea difícil que se den pasos para esas alternativas. Esta
labor de información de otras alternativas posibles y la puesta en
marcha de pequeños microproyectos, bien con recursos del gobierno o con
los que nosotros podamos conseguir de España, es lo que vamos a intentar
desde la Pastoral Social que consideramos prioritaria.
A mediados de
marzo estuvimos conversando junto con técnicos agrícolas
del Centro Educacional Francisco de Rus (CEFAS), perteneciente a la
Diócesis, y visitamos dos de los barrios más pobres y tres de las comunidades que
pueden tener más posibilidades por la organización y concienzación de
los moradores de allí que son los que han de asumir, después de
discusiones, las alternativas de interés para pequeños grupos en ese
lugar. Nosotros ahí orientando, informando, acompañando, pero son
ellos los que tienen la última palabra, los protagonistas de la posible
alternativa.
En las visitas que estamos realizando todos los meses a los
municipios y comunidades, las que podemos atender, estamos
compartiendo con ellos las necesidades y/o posibilidades de que algunas
de las pastorales comiencen a funcionar. En
varias encontramos líderes que acompañan la comunidad y con una gran
ayuda, apoyo, para que la comunidad siga avanzando. A veces son algo
autoritarias e impiden que haya más participación en la comunidad
cristiana. El acceso a la mayoría de las comunidades no es posible con
el autobús y como coche no tenemos, lo hacemos con moto que contratamos para llegar. A algunas de ellas llegamos en canoa porque
las lluvias de este invierno no permiten otro medio. Es un trabajo lento
porque son ellos los que tienen que ir vislumbrando y decidiendo.
Nosotros llevándoles la Palabra de Dios que va a iluminarles y darles
fuerzas para continuar.
Esta es parte de mi experiencia aquí en Brasil y en España. Ha
salido algo extensa. Os animo a que continuéis en la concientización de
nuestra sociedad. Gracias por vuestra invitación a escribir en la
página web.
Besos y abrazos para todos. Carmen.
Si quieren ponerse en
contacto con ella aquí tienen su dirección postal y su dirección de
correo electrónico:
JOAO
XXIII, Nº 140
.CASA
PARROQUIAL.
SANTA
ROSA 64.518.000
.PIAUI
BRASIL
E-Mail:
cargotru@yahoo.es
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